El arte de la guerra
Y es que por las tardes de ocaso podía ver como el rojizo cielo iluminaba algunos caminos por los cuales se que podía andar, pero ¿qué ha de haber en ellos? Es que hay palabras que no pertenecen a estos pensamientos sigilosos, ocultos de toda iluminación astral posible, la noche no que lentamente caía sobre mí no era tan densa como en otras ciertas muchas ocasiones, no. Escuché una canción del radio, extraña, recordó mi niñez, si así le puedo llamar, creo que siempre estuvo marchita y no colorida como las otras muchas que vi. Recordé aquellos momentos en los que la música tenía un significado bonito, me decía, indicando, que el arte por doquier estaba, la maldad y bondad a su vez la acompañaba, por todas las personas que sólo la usaban de manera superficial. Así que si, comprendía lo que mis oídos podían apreciar de aquellas melodías narraban.
Después de recordar semejante cosa, me adentré en uno de esos callejones de mi mente, donde la luz que poco a poco se desvanecía, me llevaba casi de la mano, donde la noche alumbrada y acompañada por la luna iba atenuando ligeramente el sendero que seguía. Al llegar a la esquina de la siguiente cuadra vi una pequeña que apuntando con la mano, señalaba una casona algo deteriorada, por el tiempo quizá, de color negro la fachada y la marquesina de color rojo, ventanas sin cristales, tampoco había cortinas, la cerradura a simple vista parecía desgastada, extraño, volví a pensar, un letrero en el buzón pude apreciar, “second chance” decía la caja, intrigado y curioso entré.
Había luz, no estaba amueblada, las paredes eran amarillas, visite cada habitación, parecía que había presenciado acontecimientos tristes. En las paredes de cada habitación había palabras, las cuales atrajeron mi atención, en algunas entré, en otras preferí no hacerlo, recuerdo especialmente dos una que en inglés también decía “I’d like to die”, encontré papel regado en el suelo, fotos de una persona sin rostro a lado de otras, al reverso de cada una pequeña inscripción, “aquí yacen mis deseos de vivir”, “aquí vivió el cascaron de mi cuerpo”, “aquí fue donde todo empezó y llego a su fin”, todo más retorcido se veía, salí de esa habitación y entre a la otra cuya inscripción también recuerdo, pero está en español se encontraba, “sin culpa”, esta frase me hizo pensar que esta persona era diferente a la otra, un cuadro de una mujer en la pared, sin rostro, había pequeños escritos tirados por el suelo, dibujos, pinturas, dando a resaltar lo positivo que hay en la vida. Salí de la alcoba, así como de la vivienda.
La niña despareció, la luna llena alumbraba toda la calle, que sin luces, donde yo estaba. Vi una flecha y camine a ella, decía sigue las flechas. Camine alrededor de 7 cuadras enormes. Llegue a mi destino, tenía pinta de ser un bar, con un letrero brillante y parpadeante de luz neón. El lugar se llamaba “El arte de la guerra”, entré no había gente, mas que el mesero, al sentarme automáticamente me sirvió un trago, un tequila solo, puso limones y sal a un costado. Sin preguntar ni decir absolutamente nada, me comentó que las personas de la casa fueron desapareciendo poco a poco y que las dos últimas en desaparecer fueron a quienes pertenecían los dos cuartos, me asusté he de admitir, pero cuando vi que una lagrima roja recorrió su mejilla, intuí que él conoció a esas dos últimas personas. Sentí su tristeza, le dije que había encontrado unas frases y fotos, él me contestó diciéndome, que jamás olvidaría a sus parientes. Eso me hizo sentir mal, sentí que no encajaba en ese lugar, y cuando me propuse a salir, me detuvo diciendo, que la vida es efímera, y aprender debía muchas cosas aun, eso sonó a “yoda”, pero así lo dijo, que valorara a todos los que me rodean, y no los alejara de mí. Una vez dicho eso, me dejó marchar diciendo este va por mi cuenta, próximo ya lo veremos.
Salí del bar, todo el entorno cambió y me encontré acostado en mi cama.
Al despertar no supe que pensar sobre eso, pero puedo decir que aprendí que alejarme de las personas no siempre es la respuesta. Es bueno darse y dar segundas oportunidades para todo, decir que quieres morir, no es lo ideal, es una puerta falsa. Y no puedes culparte de todo lo que a tu alrededor pueda pasar, no es como que todo el tiempo sucedan cosas y seas culpable de alguna acción.
